Cómo las alergias estacionales afectan a nuestras mascotas

¿Creías que las alergias primaverales eran sólo cosa de humanos? Pues no, nuestros amigos peludos también las sufren, y no solo en primavera.

Hay dos tipos de alergias: ambientales que producen la atopia, y alimentarias. La primera es reacción inmunitaria a los alérgenos del ambiente y la alimentaria es una reacción adversa al alimento y se origina en el tracto gastrointestinal, aunque la mayor cantidad de signos clínicos son cutáneos.

Es por ello que no se puede saber si un animal tiene alergia ambiental, alimentaria o ambas sólo por los síntomas, ya que todas producen principalmente picor y problemas de piel. Los signos digestivos son muy variables.

Alergia ambiental o atopía

En la estación más “floreada” del año, el polen y las picaduras de insectos que proliferan en este tiempo (pulgas y garrapatas, sobretodo), pueden provocar importantes cuadros alérgicos.

Pero, a diferencia de los humanos, los signos más comunes no son los relacionados con las vías respiratorias, sino que son picores de piel principalmente, infecciones de oídos y algunas veces conjuntivitis.

Las zonas más afectadas en perros son axilas, abdomen, entre los dedos, oídos y en toda la zona facial. Cuando el animal vive cerca de zonas de campo los síntomas son más intensos y, si se revuelcan en zonas de césped o tierra, aun peor.

Y no sólo existen alergias al polen o a las picaduras de insectos que afectan sobre todo en primavera, hay atopías que nuestras mascotas pueden sufrir todo el año como las alergias al polvo, a los ácaros, a ciertos tejidos y alimentos, ¡entre otras!

Lo cierto que las molestias que acompañan a estas reacciones son terriblemente molestas para nuestros amigos… Y las sufren por igual gatos y perros.

 

En el caso de los perros ¿cuáles son las razas más propensas a las alergias en primavera?

Cualquier perro puede desarrollar alergias primaverales, pero se han dado mayor número de casos en razas como el Labrador, el Bulldog francés e inglés, los Shar Pei, el Golden Retriever, el Cocker y los Terrier, entre otros.

Normalmente las alergias se desarrollan antes de los tres años de edad, pero en razas como el Bulldog Francés y algunos Terrier pueden darse ya de cachorros.

Síntomas

  • Picores intensos y alopecia. Se rasca compulsivamente, se lame e incluso se muerde el pelaje, lo que puede provocarle heridas y calvas en las zonas afectadas. Los enrojecimientos se presentan sobre todo entre los dedos, almohadillas,  axilas, abdomen y zona interior de las orejas e incluso pueden darse en la base de la cola.
  • Estornudos e inflamación de garganta. Aunque la mayoría de las alergias son por vía percutánea, el polen también puede penetrar a través de la respiración, provocándo molestos estornudos e incluso ronquidos si su garganta se encuentra inflamada.
  • Lagrimeo y conjuntivitis. Ojos inflamados, enrojecidos y llorosos

 

 Alergías e intoleracias alimenticias

Hay componentes del alimento que puede causar con más frecuencia reacción inmunitaria a nivel intestinal, por lo que hay que tenerlo en cuenta a la hora de elegir las dietas de descarte por ingredientes. Pide consejo a tu veterinario sobre las dietas posibles que se pueden adquirir para poder hacer el test de eliminación.

Si lo que queremos es asegurarnos de que el alimento no pueda ser el origen de los problemas, lo mejor es usar dietas comerciales con fuente proteica hidrolizada, fabricadas por marcas reconocidas en el sector. Esta hidrólisis divide a las proteínas en moléculas tan pequeñas que, independientemente de su origen (pollo, cerdo, etc), no son capaces de desatar la reacción alérgica. Pero ojo, que el etiquetado ponga hipoalergénico no se refiere solo a que sea hidrolizado. Consulta con tu veterinario para asegurarte.

Diagnóstico y Tratamiento

No existen pruebas diagnósticas concretas para detectar una alergia, por lo tanto, la única forma de diagnosticarlos es por exclusión. Para ello se descartan otras causas de picor como sarna (o ácaro de otro tipo), una proliferación bacteriana, leishmania, etc.

Una vez hecho este descarte y determinado que nos encontramos frente a un cuadro alérgico, debemos intentar descubrir los alérgenos que causan la reacción, tanto ambiental como alimentaria. Las pruebas de sangre son más comunes, pero también hay otras pruebas, como las  percutáneas. En el caso de la alimentaria, la prueba definitiva es la dieta de exclusión de alimentos, aunque la prueba de sangre nos ayuda a orientarnos.

El tratamiento de la atopia va encaminada a bajar la carga alergénica dentro de lo posible (si es a ácaros, ventilación y limpieza de cama, si es a polen no pasear por el campo, etc). En el caso de la alimentaria, es que el animal no ingiera nada que le de reacción alimentaria.

Y claro, luego hay que dar medicamentos para quitar los picores, infecciones de la piel  si las hay, conjuntivitis si aparecen…

Existe además la opción de hacer terapia con inmunización por exposición progresiva. Lo que comúnmente se llama “vacunarse” de la alergia. Es muy recomendable, pero los resultados son variables. Consulta con tu veterinario para más información al respecto.

 

¿Cómo minimizar los efectos de la alergia?

Aunque las alergias son difíciles de esquivar, sí que podemos adoptar unas rutinas para intentar mitigar los efectos de esta y mejorar el bienestar de nuestro compañero canino.

  • Evitar el paseo por zonas con césped recién cortado y por donde haya mucha vegetación.
  • Después del paseo, realizar una pequeña limpieza entre dedos, almohadillas, orejas y ojos por si quedó polen adherido.
  • Baños frecuentes con champús específicos que tu dermatólogo veterinario te puede recomendar.
  • Ventila vuestra casa en las horas centrales del dia o durante la noche.
  • Utiliza collares y productos antiparásitos para mantener a los insectos a raya.

 

Lo más importante de todo es que si notas algún síntoma de los que te describimos antes, acudas al veterinario, ya que detectar una alergia a tiempo evitará que se rasque y se lesione. Ya ves que es un tema complicado y muy incómodo para la mascota. Si es posible, acude a un veterinario que bien formado en dermatología, como Jose, nuestro veterinario en Hospital Veterinario Mijas Pueblo.

 

 

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